Sunday, 14 October 2007

Viejos lobos de mar

-Is it your first time on "Big Island"?

Fue la primera pregunta que nos hicieron al comenzar el viaje hacia Ilha Grande, en la Costa Verde del Estado de Rio de Janeiro.
He de confesar que las expectativas eran grandes. Todo mundo (literalmente, todo mundo) se deshace en elogios hacia la tal isla...con el debido escepticismo, pero con la misión de una segunda luna de miel, nos lanzamos a la aventura.

Nuestra posada era pequeña (9 cuartos dobles) y aislada (la única en esa parte de la isla). Queda frente al mar, y junto a una playa de arenas casi blancas con algunas casas de pescadores y sus barcas. Los cuartos no son muy grandes, pero tienen una hamaca en el balcón que mira hacia el mar y las montañas. Había clases de yoga cada mañana (solo fui a dos, eran a las 7.30am) y la comida estaba incluida y estaba deliciosa, con decirles que Dr O se peleo conmigo por servirse mas frijoles en su plato...tantos, que cuando ya no había mas espacio se empezó a formar una catarata natural de frijoles, del plato hacia la mesa! El que decía odiarlos -como buen lord ingles).

La isla es famosa por sus playas y su naturaleza de mata atlántica. No hay autos es en la isla, así que para llegar de un lado a otro, hay que caminar las pistas que suben y bajan los montes y se mezclan entre arboles y riachuelos...cosa nada fácil, pero muy entretenido. Obviamente la isla se llama Grande por una razón: hay lugares en los que te llevaría varios días caminando para llegar. La opción fácil es tomar un barco.

Así lo hicimos: para llegar a la parte exterior (mar abierto). Las playas son verdaderamente hermosas...no hay muchas fotos pues resulta que el speedboat que nos llevo no nos dejaba directo en la playa, sino que había que saltar y nadar hacia ella...así que olvidémonos de las cámaras digitales por un momento, eramos solo mujer y playa (claro y bikini).
Mi favorita de estas fue Playa Paranoica (o Parnaoica, no me acuerdo) que tiene una laguna muy pintoresca. La palma de coco de la Playa Aventurero fue un punto alto literalmente...tampoco nos dejaron bajarnos, pues es de acceso restringido: es una comunidad de pescadores (foto al principio del post).
Las playas de la reserva natural se veían hermosisimas (Playa del Sur y del Este) pero no nos "bajamos". Eran verdaderamente desiertas...continuamos recorriendo la costa de la isla.
En alguna de esas playas salimos con el visor y el snorkel y nos ha tocado ver una tortuga...que animal gracioso. Después fuimos a la laguna Azul, que también esta llena de pececillos y anguilas.
En bote también fuimos a la playa de Pouso, desde donde caminamos por aproximadamente 30 min para llegar a la famosisima Praia Lopes Mendes. En teoría, habíamos rentado el bote para nosotros solos, en la practica, dos jóvenes surfistas (seguramente los hijos del marinero) compartieron el viaje...el bote no era mas un speedboat, y nos tardamos substancialemnte mas en llegar...con todo, la playa es bonita, larguisima, (3km) pero desgraciadamente muy popular, aun ahora que no es temporada alta estaba llena de gente!
Con decirles que el punto alto del día fue cuando Dr. O vio de cerca los buitres, con cabeza pelada y pareciéndose a sus diarios alimentos. Yuk!
El desarrollo una sana obsesión por ellos, y por el resto del viaje se detuvo por lo menos 5 minutos cada vez que veía un dicho animal, y le tomaba 300 fotos a cada espécimen.
Para mi los mejores habitantes de la isla son las hormigas corta-hojas.
A eso se dedican...todo el día, uno puede encontrar verdaderas autopistas de hormigas, aceleradisimas en sus tareas diarias de subir los arboles, cortar las hojas en pedacitos y bajar de nuevo con la hoja a cuestas, para llevarla a su hormiguero. La hoja no es el alimento. No. Es usada para crecer un hongo en ella, que es lo que si se comen. Digamos una especie de cuitlacoche.

Ya el ultimo día teníamos un plan mejor establecido, o eso pensábamos, pedimos informes al guía del hotel, el mismo que daba las clases de yoga por las mañanas, que nos recomendó un par de playas desiertas como a 3 hrs de caminata del hotel y nos diseño un mapita (increíblemente acertado). So off we went...

Después de caminar varias horas (y detenernos como 5 veces a fotografiar buitres, mas otras 25 para fotografiar gallinas, pájaros carpinteros, gansos, plátanos, iguanas, hormigas y cuanto animal exótico se nos cruzo por el camino)...subiendo y bajando montes, pasando por varias playas, llegamos a nuestro primer destino: Playa Baleia.
Desgraciadamente para entonces el día ya estaba demasiado nublado y había un viento frío...ademas ya eran la 1 de la tarde, nos detuvimos solo para comer los soggy-sándwiches que traíamos empacados.
Proseguimos hacia playa Grumixama...escondidisima, tuvimos que quitarnos los zapatos y entrar un poco en el mar (era marea alta) para trepar unas piedras y encontrar el camino...
Llegamos y no estábamos solos, había un yate con unos chicos como de 19 años, totalmente ruidosos, con jet-skis y snorkels, y cervezas y muy importante wet-suits...
Tanto esfuerzo para nada: nuestro paraíso aislado e insolado, la playa prometida que seria solo nuestra no lo fue...Tampoco había sol! Con todo, me di valor y me lance al mar, con mi visor, a ver a los pececillos...el agua estaba helada, no dure mas de tres minutos...
Al salir del mar, me percate que había olvidado mi cambio de ropa. Las opciones eran:
1. un bikini mojado bajo la ropa
2. ir comando bajo la ropa
3. ir semi-comando bajo la ropa, via tomar prestado the spare pair of speedos del Dr. O.

Como mis shorts eran blancos, la opción comando no me apeteció demasiado, y lo de quedarme mojada en el viento helado de la media tarde tampoco me parecía demasiado atractivo...asi que me convertí en un remedo del Dr. O...sus boxer shorts me quedaban bastante bien, vaya, hasta podrían haber sido míos.
Comenzamos a andar de regreso. Eran ya pasadas de las 3pm.
Cuando subíamos nos percatamos que un grupo enorme de turistas llegaba a la playa "desierta", asi que concluimos que no habían llegado caminando y si en barco...y se nos antojo regresar de ese modo.

Como si mis zapatos estuvieran al tanto de la decisión, uno de ellos tuvo a bien romperse!
Así pues con medio zapato roto, subimos al puerto mas cercano a indagar sobre los barcos. Ese era el ultimo y se dirigía al continente, no a ninguna parte de la isla...
Con resignación me senté en una banca, mientras con un elástico que había estado hasta entonces en mi trenza del cabello intente remendar el zapato, hasta eso no quedo tan mal, por lo menos se detenía en el pie...el prospecto de escalar 3hrs en tal estado, con la luz que disminuía era cada vez menos atractivo, y sin embargo nuestra única alternativa, hasta que un senior se me acerco, y pregunto si estaba con el pie lastimado. Le dije que no era el pie, sino el zapato que estaba roto.
Me dijo que el tenia un barco pequeño y que iba hasta la mitad del camino que nosotros...despues de un pequeño inuendo le ofrecí un poco de dinero para llevarnos. El ofrecio a llevarnos todo el camino hasta el hotel.
El Dr. O no nació con estomago de marinero, digamos, y como habíamos ido a pie no tomo la precaución de tomar droga anti-mareos...con la abnegación de un marido ejemplar se subió al bote-chatarra (el equivalente de un bocho1979, digamos), pero me advirtió:
- si el viaje es horrible me bajo en la próxima playa y voy andando. -No te preocupa dejarme sola con este hombre...
-Pues tal vez si...
off we went.
Llegamos sanos y salvos, y sin estar mareados. (en la foto, el bote es el azulito, aquí justo speeding off the deck of the hotel).
Concluimos que eramos ya unos viejos lobos del mar (esto se ha vuelto una frase entre nosotros, mi vendedor de pescado favorito en Rio es un viejito como de 70 años que se auto-denomina Lobo do Mar).

El ultimo día lo pasamos en las playas cercanas al hotel, que están generalmente vacías...solo que esa mañana nos hemos hecho de un nuevo amigo: un perro que nos siguió casi saliendo del hotel, por mas que hicimos, escalamos, nadamos y demás, el perro nos siguió y nos siguió...ya resignados, nos sentamos a tomar el sol, y el perro se echo a la sombra a dormir a nuestro lado...y volvió con nosotros al hotel.
La playa estaba vacía. No hay casas, y el camino no pasaba cerca. Estábamos a escasos 40 minutos de partir de regreso a casa. Se me ocurrió que para no mojar demasiadas cosas podría ir topless a nadar. Así lo hice.
Justo cuando estaba en el mar veo a las primeras personas de tooooooda la mañana, a punto de pasar junto a nosotros (bueno yo estaba dentro del mar). Me tuve que quedar en el agua congelada por cerca de 10min hasta que el grupo (que por suerte estaba formado por tres mujeres jóvenes locales y un menino de unos 3 anios) pasara y se perdiera de vista.
El Dr. O estaba muerto de risa...espero que no haya imágenes del Google Earth por ahí.
Salí del mar literalmente corriendo (en caso que hubiera mas gente) y ya ni me di tiempo de secarme...me puse la ropa así como va, y pronto levantamos nuestro campamento-playero...
y junto con el perro emprendimos nuestro camino de vuelta al hotel.

A la hora de regresar al continente, me sorprendió ver el barco que nos llevaría, un barco casi como el que el hombre nos ofreció ayer, pero mas grande, digamos que una combi 1983 del mar...
Como! Cuando llegamos nos recogieron en un speedboat, muy elegante y tardamos tan solo 20 min en cruzar...sobra decir que no necesitaban mas impresionarnos, ya habíamos pagado la cuenta, y como volviéramos a tierra firme interesaba muy poco...yo confiada en mi estomago de marinero no tome medicina...Craso error.
El barco se balanceaba de un lado al otro en ángulos superiores a los 45 grados...el olor a diesel me asfixiaba ...
Cheque usted sin embargo la habilidad del marinero, como dirige con el pie. Cabe mencionar que llevamos de "aventon" a dos trabajadores de la isla, con unos sacos de arena...ellos no vinieron dentro del bote, iban en la parte de arriba (o sea el techo) primero sentados, y cuando se puedo fuerte el vaivén, acostados...Ellos si saben como viajar, sin smog y sin sentir el vaivén. (en la foto se pueden ver los pies).
Después de todo, tengo estomago de marinero, pero no los pulmones necesarios.


Llegamos a tierra firme. De vuelta a Rio. La luna de miel (numero dos) había terminado.

6 comments:

Anonymous said...

Muy bonito, muy bonito
Quien fuera tu...Necesito vacaciones!!!

= (

Sis

Pily! said...

Toda una aventura... jejeje tú quejándote de tus playas remodeladas y vas de 2nd honey moon a una infestada de visitantes :S

Aún así, espero realmente que la vista, flora y fauna hayan valido la pena!

Saludos

Pily

Zereth said...

Pues que buena reseña, nada ñoña (por si fuera poco).

De alguna forma me he paseado con ustedes, jaa y el detalle chusco topless, o el dr. O dejándote "tal vez" un poco preocupado, fueron el mejor aderezo.


Besos

CLAUDETTE said...

Una verdadera aventura que contar a tus nietos cuando desees recordar tu segunda luna de miel....desde zapatos rotos, caminatas interminables y un pequeño lapsus en topless, que podrìa decirse que falto?

Saludos

Yendi said...

Eso me recordó que necesito descansar :(, muy interesante el recorrido :)

César said...

Encantadora reseña.

Y no, no sales en las fotos de Google.

(pero ¿notas como fui a checar en friega? XD)