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Friday, 28 September 2007

Vivan los novios!

Mi papa, que ya tenía experiencia previa caminando hijas hacia el altar, me tomo del brazo…y empezamos a caminar:

-Espérate, hay que ir lento, esperar a cada paso…me decía, cual ventrílocuo, entre dientes, fingiendo una sonrisa.

Yo, he de confesar, por debajo del velo apenas alcanzaba a distinguir las caras sonrientísimas de la gente y al fondo, al Lord que esperaba frente al altar, al lado del padre.

Me sentía como anestesiada. Eran esos nervios que te anudan el estómago justo antes de salir al escenario y te causan una especie de anestesia mental: tu estás tranquila y feliz en tu mundito, lista para bailar, o dar un seminario y que me han ayudado antes tantas veces, ahora entraban en acción mientras recorría el pasillo de la Iglesia.

Llegamos al frente, y mi papa me quito el velo y me “entrego” al Lord, acompañado de un mini-sermón que siempre temí, porque mi papa es muy rollero…el Lord creo que ni entendió todo, pero dijo que sí.

Y ahí lo vi., por primera vez vestido de gentleman, con su chaleco y su corbatín combinando con mi vestido, y su gran sonrisa.

Después de algunos momentos, ya sentados me susurro: You look so beautiful.

No todo el mundo pensaba igual: mi sobrino de 3 años al verme velada y toda de blanco, comenzó a decir que yo estaba disfrazada de fantasma, (vamos, la decoración un tanto lúgubre de las iglesias coloniales ayuda!)

Ya en la misa, el polaco leyó una lectura, que le gusta mucho (me lo había dicho antes, por eso se la di) , pero su declamación, con sus constantes gesticulaciones y la manera de dirigirse a nosotros, me causaban mucha gracia. Tuve que contenerme la risa…aun peor cuando vi la cara de solemnidad del Lord, que no me soltaba la mano…

Siguieron los votos, los míos en inglés (que fueron olvidados y consecuentemente leídos), y los de él en español, con el debido intercambio de parafernalia boderil (anillos, arras, lazo) y la comunión uni-lateral de los esposos (el lord no esta bautizado), firmamos en el lugar correspondiente y ahora si concluida la misa, y el sacerdote safely away, nos dimos nuestro beso frente al altar (el de la foto).

Caminamos juntos esta vez, ese pasillo, entre flores y burbujitas que los invitados producían, mientras el mariachi tocaba "Novia mía" y otras…

Habíamos contratado un tranvía (de esos que recorren el Centro Histórico lleno de turistas) para trasladarnos (junto con los invitados) a la recepción. La idea era que nosotros viajaríamos en el primero, y el resto de los invitados en el segundo (que se tardo en llegar), pero en lo que terminamos de recibir abrazos y felicitaciones, los invitados ya se habían abarrotado en el primer tranvía, cual buenos mexicanos, a empujones y sombrerazos, temerosos talvez de que no hubiera otro, y tener que caminar la cuadra y media (pero de noche en el centro y todos emperifollados…mejor no!), o de no encontrar lugar en la cena, vaya usted a saber!

Finalmente el segundo tranvía llego, y ya nos subimos, junto con mis madrinas y mis papas…yo ni se, porque nosotros nos fuimos en la parte de atrás, junto con los de la fotografía que iban casi colgando, tomando fotos y video…el Centro estaba chulo de bonito, con la iluminación patria septemberesca, y limpiecito, después de la larga estadía del Peje-presidente y sus seguidores…bendito que se quito a tiempo!

Llegamos al lugar de la recepción…y nos fuimos tomar las fotos del so-called estudio fotográfico (en mi necedad, insistí en no ver al Lord antes de la misa, así que no tuvimos sesión de fotos previo, con el maquillaje freso y el peinado recién hechecito, mas valió la pena el factor sorpresa!)

Después de horas de fotografía (con el bendito velo que se me caía y se me caía…Claro si la peineta estaba mal puesta!), tomamos el elevador Art.-deco del Hotel y llegamos a la fiesta…para la entrada triunfal. Solo recuerdo que todos estaban de pie, aplaudiendo.

Bailamos el primer baile. Tuvimos ese momento: Todo desapareció y solo estábamos el y yo, bailando nuestra canción…pero para un par de cínicos como nosotros la duración de nuestra canción parecía demasiado larga y nos volvíamos self-conscious de la situación…así que cuando mi sobrino llego a bailar con nosotros, en una especie de menage-a-trois, me encanto! (cabe aclarar que el y su baby-sister fueron los únicos niños de la boda).

En mi afán de hacer una boda mexicana-británica, engañé a todos.

En Inglaterra, hay una serie de speeches: el padre de la novia, el novio y el best-man, o mejor amigo del novio que le ayuda, le carga los anillos y cuyo rol mas importante es avergonzar al recién-casado, contando historias verídicas sobre su loca juventud, sus borracheras y demás desvaríos de épocas estudiantiles y que la esposa espera hayan quedado en el pasado.

En México (o por lo menos hasta donde yo se) no se acostumbra nada, mas si a caso, el maestro de ceremonias hace el brindis por la pareja…

Yo no quería que mi papa hablara (ya mencione que es muy rollero? El lord no quería tener best-man. Sin embargo el lord no debía perder ese rite-of-passage que todo hombre recién casado sufre…así que unas semanas antes, mande emails a sus hermanos, y amigos, pidiendo escribir sus anécdotas sobre el lord, y enviándoselas a una amiga nuestra, que haría las veces de best-man. De este modo, las anécdotas también serian nuevas para mí.

Además le dije al lord, que en México, se acostumbraba que el novio diera un discurso.

Así pues, después de los rigorosos bailes con los papas, se hizo el brindis tradicional, con todos de pie…el lord tomó el micrófono y comenzó:

-Siéntense…estoy acostumbrado a dar clases de una hora en la Universidad, no se vayan a cansar…Espero que entiendan mi español mejor que mis estudiantes entienden mis matemáticas…

Y así, me sorprendió a mí! Hablando un español fluidísimo, haciendo bromas bastante inteligentes y sobre todo diciendo cosas lindísimas, sobre como nos conocimos, sobre México y sobre nuestro amor. Los invitados hacían ahh, y mas ahh en los momentos clave.

Siendo el primer mes de Septiembre que el lord pasaba en México, unos 15 días antes de la boda lo habíamos llevado a experimentar su primer Grito de Independencia…Obviamente esto causó gran impacto, pues el lord terminó su speech, haciendo un Grito:

-Viva México
(Viva)

-Vivan los novios
(Viva!)

-Y viva la Fiesta!!!!!

Y comenzó la fiesta!

Thursday, 20 September 2007

A modern modern kind of love

You and I.
After that first fateful encounter and the magic of those first few months in the idyllic backdrop of the Mediterranean, our love, which had been in the purest style of the true romantics, nearly-impossible, but once it had happened, inevitable, and so striking that I could hardly think straight.
I called home pretexting something or other, requesting my Mum to exchange my return date with the airline. They were all rather unlikely, my reasons to stay longer in Europe...or at least those I was ready to share with them at the time. My parents thought it rather strange that I didn't even seem to mind missing the start of term at the University.

That gave us two extra weeks...
But it was inevitable...I had to go back.
Hadn't I?
My friends could hardly believed I had returned:
-You should have stayed, for ever...

It hadn't occurred to me...despite the fact that I cried my heart out when I left you...and during the flight, and at night back home. I knew you would come for me...never doubted it -not then, at least.

And then we entered the realm of the modern modern kinda love. I pestered my poor father to install an Internet connection. The next day wasn't fast enough...

Where a plane had been essential, now we had to make do with phone and chat-rooms on-line...No Skype yet...we're talking 9 years ago, after all...

The world wasn't modern enough for us, or at least the communication systems.
I recall the first phone-call I did...I hadn't yet told my parents I had met you, I bought an international phone-card for 100 Mexican pesos (a lot of money in my student days) and went to a phone-box nearby.
How exotic it might have been for you...as we started speaking, a band formed by a small family of indigenous people parade past me, playing cheerful (and tuneless songs) with their makeshift instruments.
The card lasted us 6 minutes...but every centavo I paid had been worth it.

The seven-hour difference made it difficult...I would turn my computer on as early as 7 in the morning (nothing any of my class assignments or teachers ever achieved) just to check my inbox...and read and re-read your emails...(I wish I had them still...in my lack of knowledge about how emails accounts worked I never managed to salvage them somewhere, but I still remember the best amongst them).

A tide of transatlantic flights ensued. We came and went, came and went...
And Love grew and shrank...grew and shrank...
grew and grew, and grew...

The rest...is modern history. The story of a modern-modern kind of love.